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Políticos y empresarios que revisarán si para el 2020 vamos a reducir la emisión de gases de efecto invernadero; apetito inmoral por obtener ganancias de empresarios inescrupulosos que no quieren cambiar sus esquemas de producción; devastación indiscriminada de bosques que continúan reduciendo los pulmones de nuestro planeta; la acumulación de residuos tóxicos que desembocan en ríos y mares; la eliminación de especies completas que alteran el ecosistema. No se da cuenta esta gente que están condenando a sus hijos y nietos a un planeta inhabitable que, más temprano que tarde, está reaccionando desde sus mismas entrañas?
Si esta gente no se preocupa por sus propios hijos, cómo no van a reírse de los científicos que han venido pregonando estas calamidades desde hace tanto tiempo? Falseando evidencias, comprando voluntades...que es lo que mejor saben hacer ya que para ellos todo tiene un precio. Todo se vende o se compra.
Son 854 millones de personas en el mundo las que pasan hambre o están mal alimentadas. Cada dos segundos un chiquito muere de hambre. Si hay voluntad "política" para destinar billones de dólares a grandes conglomerados conducidos por hienas insaciables que se reparten bonificaciones escandalosas, cómo no hay para hacer desaparecer una plaga como el hambre??? Con un ligero porcentaje de lo que se gasta en armamento se resuelve el problema de la indigencia. No hacerlo es dejar que la pobreza crezca, que la marginación y los excluídos se multipliquen. Se habrán dado cuenta que salvo que pretendan colonizar otro planeta, a la larga no tendrán donde esconderse? Que la marginación engendra violencia y que esta a la larga desborda y se hace incontenible? Cierto, especuladores al fin, pensarán que ellos no lo sufrirán... está visto que lo que ocurra con las generaciones que siguen les tiene sin cuidado. Pero pueden calcular mal. Al paso que vamos tal vez lo vean...
Puñados de empresas tienen el dominio del planeta, presupuestos globales que superan al de varios países juntos. Nuestros datos más íntimos son manejados, escrutados, manipulados por empresas de marketing. Satélites nos vigilan y controlan. Millones de personas son explotadas, abusadas, envenenadas, idiotizadas. Y entre ellos los chiquitos, los más indefensos de todos: hambreados, explotados, comerciados. Llorando su miseria, excluídos de la más elemental asistencia en alimentos, salud o educación.
Los celulares nos idiotizan y ya no somos capaces de mantener una conversación que no sea interrumpida. Nos movemos por las calles como ridículos monigotes hablando solos, manejando vehículos con un celular en la mano, bajando ringtones, filmando espectáculos o hazañas amorosas para subirlos a la red para que otros tan imbéciles como nosotros puedan regodearse con el morbo ajeno. Consumidores idiotas que bajan ringtones, llaman a programas de televisión en el bazar universal donde todo se compra y todo se vende. Consumidores idiotas y funcionales a la maquinaria inmoral que arrasa con todo.
Los miserables están en todas partes. Aquí también. Son los mismos que denigran la violencia pero son responsables de la marginación. Los que piden mano dura pero llevan una vida de lujos y placeres mientras explotan a sus semejantes. Los que les despojan de toda dignidad. Los que piensan que la pobreza es una decisión individual. Los que creyeron en el "algo habrá hecho" o los que votan al que "roba pero hace". Los que no dudan en cometer cualquier clase de inmoralidad siempre que tengan algún artilugio legal para cubrirse. Los que se llenan la boca hablando de educación y cultura pero los que menos la apoyan. Los que no ven mal que se les deba 3 meses de sueldo a los actores del Teatro Gral. San Martín, o los que reducen integrantes de la Orquesta Municipal sin entender que una Orquesta no se puede "recortar"o "reestructurar". Son los que desde la más absoluta impunidad enuncian que lo que más les importa es el "capital humano", olvidando que las personas somos eso...personas y no cosas que se ponen en un lado o que se fugan al exterior (salvo cuando son perseguidos y deben exiliarse por pensar diferente).
Así como el planeta sabe encontrar resquicios para defenderse aunque esto condene al hombre, el mismo hombre también tiene que saber encontrar los valores que le permitan resistir y recuperar su dignidad.
Solo con gran responsabilidad por el tremendo daño que hemos causado al planeta, el daño que nos hemos causado, no sólo a nosotros, sino que estamos infligiendo a las próximas generaciones, podremos reparar estas grandes injusticias. Jamás encontraremos ese sentido de responsabilidad que nos lleve al cambio en una humanidad, en una sociedad o en una comunidad que acepta el genocidio de nuestros chicos. Una sociedad que nos piense como consumidores, como clientes, como objetos. Los objetos no sienten.


