Este disco está entre mis joyas más preciadas. Tengo otros discos de "Lady Day" grabados en los '30 y donde no por nada se la consideraba una de las vocalistas más talentosas del Jazz. Visicitudes de la vida y el efecto de la heróina fueron haciendo mella en su voz, cada vez más áspera y desgarrada. Su timbre de voz generó controversias en la grabación y en particular con el arreglista Ray Ellis. Pero resulta imposible no conmoverse al escuchar temas como "You Don't Know What Love Is" o "Glad To Be Unhappy"... y qué decir de "I'm A Fool To Want You"! Escuchar este disco es perderse en el mundo del Blues, en el amor, la melancolía y la honestidad brutal de su protagonista. Si algún disco le da la estatura de mito es justamente este, un disco realizado con honestidad brutal.
sábado, 12 de febrero de 2011
Honestidad Brutal: Lady in Satin
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martes, 21 de diciembre de 2010
Gracias Pincha por tantas alegrías!

Las 11 estrellas albirrojas
Primera División (4): Metropolitano 1967 y 1982; Nacional 1983 y Apertura 2006
Copa Intercontinental (1): 1968
Copa Libertadores de América (4): 1968, 1969, 1970 y 2009
Copa Interamericana (1): 1969
Apertura: 2010
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sábado, 11 de diciembre de 2010
Paren las Antenas!!


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miércoles, 3 de noviembre de 2010
Pequeña reflexión sobre la estupidez
Primera Ley Fundamental
Siempre e inevitablemente todos subestiman el número de individuos estúpidos en circulación
Cipolla considera que por muy alta que sea la estimación cuantitativa que se haga de la estupidez, siempre quedaremos sorprendidos por la aparición imprevista de individuos increíblemente estúpidos que entorpecen y obstaculizan cualquiera sea nuestra actividad en los lugares y momentos menos oportunos. La formulación de esta Ley impide atribuir un valor numérico a la proporción de personas estúpidas sobre el total de la población dado que cualquier número resultaría en una subestimación. Por ello designa a la proporción de personas estúpidas en el seno de una población cualquiera con el símbolo σ.
Segunda Ley Fundamental
La probabilidad de que cierta persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de esa persona
El profesor Cipolla realizó amplios estudios demográficos con muy diversos sectores de la población. Inicialmente afirma haber comprobado que entre los trabajadores "de cuello azul" existía una fracción σ de estúpidos y que esa fracción era mayor a la esperada previamente, con lo que se confirmaba la primera Ley. Sospechando que podía deberse, entre otros factores, a un menor nivel educativo y ciertos niveles de marginación social, estudió muestras de trabajadores "de cuello blanco" y a estudiantes, comprobando que entre ellos se mantenía la misma proporción. Más sorprendido aún quedó al medir el mismo parámetro entre los profesores de universidad. Decidió por tanto expandir sus estudios hasta la élite de la sociedad, los laureados con el Premio Nobel. El resultado confirmó el poder supremo de la naturaleza: una proporción σ de laureados con el Nobel son estúpidos.
Tercera Ley Fundamental (o de Oro)
Un estúpido causa pérdidas a una o muchas personas sin obtener ninguna ganancia para sí mismo e incluso incurriendo en pérdidas
El análisis de costo y beneficio de Cipolla permite clasificar a los seres humanos en cuatro tipos de personas, cada una de las cuales ocupa un cuadrante en un sistema de coordenadas. Si representamos en el eje de abcisas el beneficio (+) o pérdida (-) que obtiene el individuo para sí mismo y en el eje de ordenadas el beneficio (+) o pérdida (-) que causa a los demás, podemos definir los cuatro cuadrantes que corresponderán a los distintos tipos de individuos:
Desgraciado (D): aquel que se causa un perjuicio a sí mismo, beneficiando a los demás.Inteligente (I): aquel que se beneficia a sí mismo, beneficiando a los demás.
Bandido (B): aquel que obtiene beneficios para sí mismo, perjudicando a los demás.
Estúpido (E): aquel que causa pérdidas a otros, perjudicándose a la vez a sí mismo.
Distribución de Frecuencia

La mayoría de los individuos no actúa consistentemente. Bajo ciertas circunstancias una persona puede actuar inteligentemente y en otras actuar como desgraciado. La única importante excepción a esta regla es la de las personas estúpidas que normalmente muestran una fuerte tendencia hacia un comportamiento estúpido a todo momento y en cualquier actividad. Para los demás, podremos calcular su posición en el eje de coordenadas del gráfico 1 como una media de los resultados de sus acciones en términos de costo - beneficio causados sobre sí mismo y sobre los demás. Esta posibilidad nos permite hacer la siguiente formulación: Consideraremos un "bandido perfecto" aquel que mediante sus acciones obtiene para sí mismo un beneficio igual al costo que origina en los demás. Es el caso del ladrón que roba a otro mil pesos sin causar ningún costo adicional. Esta situación puede ser definida como un "juego de suma cero" en el que el conjunto de la sociedad ni gana ni pierde.

El "bandido perfecto" quedaría representado en el eje de coordenadas del gráfico 2 sobre la línea OM que bisecta el cuadrante B. Sin embargo los "bandidos perfectos" son relativamente escasos. Es más frecuente que haya "bandidos inteligentes" (Bi) que obtienen más beneficios que los costos que causan, o "bandidos estúpidos" (Be), que para obtener algún beneficio causan un alto costo a los demás. Desgraciadamente los bandidos que permanecen por encima de la línea OM son relativamente poco numerosos. Es mucho más frecuente el individuo Be. Ejemplo de este último puede ser el ladrón que destroza los cristales de un coche para robar el stereo o el que lastima seriamente a alguien para robarle un vuelto.
El poder de la estupidez
Los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido. Una persona inteligente puede entender la lógica de un bandido. Las acciones de un bandido siguen un modelo de racionalidad. El bandido quiere obtener beneficios. Dado que no es suficientemente inteligente como para imaginar métodos que le permitan obtener beneficios para sí y al mismo tiempo generar beneficios para los demás, su rationale es el de obtener beneficios causando pérdidas a su prójimo. Ciertamente, esto no es justo, es el típico comportamiento "garca" pero sin duda tiene una lógica y por lo tanto puede preverse. En definitiva, las relaciones con un bandido son posibles puesto que sus sucias maniobras y sus deplorables aspiraciones pueden anticiparse y, en la mayoría de los casos, se podrían generar los anticuerpos adecuados en materia de prevención o defensa. Con una persona estúpida todo esto es tan imposible como inútil. Tal como está implícito en la Tercera Ley, una criatura estúpida nos perseguirá sin razón, sin un plan preciso, en los momentos y lugares más improbables y inesperados. No existe modo racional de prever si, cuando, cómo y por qué, una criatura estúpida llevará a cabo su ataque. Frente a un individuo estúpido, uno está completamente desarmado.
Puesto que las acciones de una persona estúpida no se ajustan a las reglas de la racionalidad, es lógico pensar que tienen todas las de ganar porque:
a) generalmente el ataque nos toma por sorpresa.
b) incluso cuando se tiene conocimiento del ataque, estamos inermes porque el ataque carece de cualquier estructura racional.
El hecho de que la actividad y los movimientos de una criatura estúpida sean absolutamente erráticos e irracionales, no sólo hace problemática la defensa, sino que hace extremadamente difícil cualquier contraataque. Y hay que tener en cuenta también otra circunstancia no menor: la persona inteligente sabe que es inteligente; el bandido sabe que, excusas más o menos, es un bandido; el desgraciado sabe de su propia candidez o condición. Pero a diferencia de todos estos personajes, el estúpido no sabe que es estúpido y esto contribuye en gran medida a dar mayor potencia, incidencia y eficacia a su poder devastador.
Cuarta Ley Fundamental
Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento, lugar y circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta de forma infalible como un error garrafal.
No hay que asombrarse de que las personas desgraciadas e incautas, es decir, las que en los gráficos 1 y 2 se sitúan en el cuadrante D, no reconozcan la peligrosidad de las personas estúpidas. El hecho no representa sino una manifestación más de su candidez. Pero lo que resulta verdaderamente sorprendente es que tampoco las personas inteligentes ni los bandidos consiguen muchas veces reconocer el poder devastador y destructor de los estúpidos. Es extremadamente difícil explicar por qué sucede esto. Se puede tan sólo formular la hipótesis de que, a menudo, tanto los inteligentes como los bandidos, cuando son abordados por individuos estúpidos, cometen el error de abandonarse a sentimientos de autocomplacencia y desprecio en lugar de preparar la defensa y segregar inmediatamente cantidades ingentes de adrenalina ante tamaña situación de peligro. Uno de los errores más comunes es llegar a creer que una persona estúpida sólo se hace daño a sí misma, pero esto no es más que confundir la estupidez con la candidez de los desgraciados. Los bandidos pueden caer a veces en la tentación de asociarse con un individuo estúpido con el objeto de utilizarlo en provecho propio. Tal maniobra no puede tener más que efectos desastrosos porque:
a) está basada en la total incomprensión de la naturaleza esencial de la estupidez y;
b) da a la persona estúpida la oportunidad de desarrollar sus capacidades aún más allá de lo originalmente supuesto. El bandido puede hacerse la ilusión de que está manipulando a una persona estúpida y, hasta cierto punto, puede que incluso lo consiga, pero debido al comportamiento errático del estúpido, no se pueden prever todas sus acciones y reacciones y muy pronto uno se verá arruinado y destruido sin remedio. Como ya habrán advertido, en estos casos estamos en presencia del bandido estúpido (Be) del gráfico 2.
A lo largo de los siglos, en la vida pública y privada, innumerables personas no han tenido en cuenta la Cuarta Ley Fundamental y esto ha ocasionado pérdidas incalculables.
Macroanálisis y Quinta Ley Fundamental
La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe
Las consideraciones finales de la Ley cuarta nos conducen a un análisis de tipo "macro" fundamentada en el corolario que el estúpido es por lejos más nocivo para la sociedad que el bandido. La formulación de la Ley y el corolario son aún del tipo "micro". Sin embargo ambos tienen profundas implicaciones de naturaleza "macro". Si todos los miembros de una sociedad fuesen bandidos perfectos, la sociedad quedaría en una situación estancada pero no se producirían grandes desastres. Todo quedaría reducido a transferencias masivas de riqueza y bienestar. Pero cuando los estúpidos entran en acción las cosas cambian completamente. La personas estúpidas ocasionan pérdidas a otras personas sin obtener ningún beneficio para ellas mismas y, por consiguiente, la sociedad entera se empobrece.

El gráfico 3 muestra un sistema de clasificación simple entre las acciones que causan beneficio o perjuicio a la sociedad como un todo. Toda actividad representable a la derecha de la línea NOM implica una redistribución con beneficio social neto, mientras que las actividades que caen a la izquierda o debajo de dicha línea implican pérdidas sociales netas.
Ahora bien, cuando queremos revisar el efecto "macro" surge la pregunta: por qué razón algunas sociedades progresan en el tiempo y otras retroceden? Más aún cuando el propio profesor Cipolla afirma que el coeficiente σ es una constante histórica? Bueno la razón es relativamente simple. Depende exclusivamente de la capacidad y compromiso de los individuos inteligentes el mantener a raya a los estúpidos.
Más aún: en las sociedades en decadencia, el porcentaje de individuos estúpidos sigue siendo igual a σ; sin embargo, en el resto de la población Cipolla observa, sobre todo entre los individuos que están en el poder, una alarmante proliferación de bandidos con un elevado porcentaje de estupidez. Y entre los que no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento del número de los desgraciados incautos. Tal cambio en la composición de la población de los no estúpidos es el que refuerza inevitablemente el poder destructivo de la fracción σ y conduce a los paises a la ruina. En definitiva y como señalaba Martin Luther King "nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estúpidez concienzuda".
El análisis de costo y beneficio de Cipolla permite clasificar a los seres humanos en cuatro tipos de personas, cada una de las cuales ocupa un cuadrante en un sistema de coordenadas. Si representamos en el eje de abcisas el beneficio (+) o pérdida (-) que obtiene el individuo para sí mismo y en el eje de ordenadas el beneficio (+) o pérdida (-) que causa a los demás, podemos definir los cuatro cuadrantes que corresponderán a los distintos tipos de individuos:


Cuarta Ley Fundamental
Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento, lugar y circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta de forma infalible como un error garrafal.
Macroanálisis y Quinta Ley Fundamental
La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe
Las consideraciones finales de la Ley cuarta nos conducen a un análisis de tipo "macro" fundamentada en el corolario que el estúpido es por lejos más nocivo para la sociedad que el bandido. La formulación de la Ley y el corolario son aún del tipo "micro". Sin embargo ambos tienen profundas implicaciones de naturaleza "macro". Si todos los miembros de una sociedad fuesen bandidos perfectos, la sociedad quedaría en una situación estancada pero no se producirían grandes desastres. Todo quedaría reducido a transferencias masivas de riqueza y bienestar. Pero cuando los estúpidos entran en acción las cosas cambian completamente. La personas estúpidas ocasionan pérdidas a otras personas sin obtener ningún beneficio para ellas mismas y, por consiguiente, la sociedad entera se empobrece.
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martes, 26 de octubre de 2010
Pequeña reflexión sobre la inseguridad

Algunas frases que oímos estos días:
1) La inseguridad es una sensación, una percepción exacerbada por algunos medios de comunicación, según algunos funcionarios oficiales.
2) Los medios no inventan la inseguridad, recogen las noticias que suceden a diario en el país y en las que se observa un aumento del delito.
3) Pobreza, marginación, falta de oportunidades son caldo de cultivo para jóvenes sin nada que perder y que son incentivados al delito.
4) La gran mayoría de la gente pobre trabaja o busca hacerlo y son las principales víctimas del delito.
5) La droga es un factor que explica no sólo el aumento de la delincuencia sino también el nivel de violencia en el delito.
6) Muchos paises sufren el flagelo de la droga pero el nivel de violencia en el delito ha disminuído.
7) La política de mano dura, endurecimiento de leyes y aumento de la población carcelaria no ha disminuído el delito.
8) La política carcelaria no debería perseguir el castigo del delincuente sino su reinserción en la sociedad.
9) La justicia lenta no es justicia.
10) Se ha aumentado el presupuesto de la justicia pero no en los níveles que se necesita.
Todas estas frases se dicen con mayor o menor enfásis y manifiestan pensamientos de funcionarios de gobierno, políticos de la oposición, periodistas, etc. En general todos los planteos son del tipo es una cosa o la otra... en general o se está a favor o en contra. Algo que está muy de moda últimamente en nuestro país bipolar. En ese estado de esquizofrenia donde si apoyamos políticas de estado nos lavaron la cabeza o si estamos en contra de ciertos atropellos estamos alineados a los grandes monopolios, es muy díficil analizar algo pero lo intentaremos.
Hay una percepción de mayor inseguridad en la población. Su mera enunciación resultará muy irritante para cualquiera que haya sido víctima de un delito o tenga alguna persona cercana que lo haya sufrido. Sin embargo, cuando se habla de un tema, siempre estaremos hablando del mismo desde la percepción que se tiene sobre dicho tema. Es más, si aparece información concreta (por ejemplo una estadística que muestra una reducción en el robo de autos - delito que por temas de seguro no deja de ser denunciado) lo que se discute es la estadística, cómo está realizada, etc. y bajo ningún punto de vista vamos a considerar que nuestra percepción puede estar equivocada...o influída. Influída? Sí, porque de qué manera podemos llamar a un delito (algunas veces intrascendente para un noticiero de alcance nacional) que es repetido hasta el hartazgo, programa tras programa, inundados entre anticipos y titulares noticiosos y videographes que remarcan lo que se quiere enunciar hasta el hartazgo? A su vez, todo esto es reproducido - morbo mediante - en distintos medios, canales, etc. He tenido la ocasión de vivir en otros países o estar de visita en ellos. Algunos con una sensación de mayor seguridad y otros con un nivel de inseguridad palpable a simple vista. Sin embargo, ni existen tantos canales repetidores de noticias como en Buenos Aires (algo por cierto asombroso) ni se repiten tipo ametralladora el robo al mismo maxikiosco cada media hora. De esta manera, el robo se multiplica tantas veces que uno piensa que basta pisar la calle para ser asaltado. Es razonable, es lógico, termina influyendo y aclaro que en mi caso no escapo a eso. La paranoia lamentablemente nos invade. Ahora bien, los hechos son inventados? No, claro que no. Los hechos existen. El problema es la frecuencia de repetición y el pobre nivel de análisis de cualquier tarado que presenta una nota desde la pantalla. Es intencional para generar esa sensación en la poblacion? Supongo que no será producto de la ingenuidad.
Cuando se plantea que una de las causas del delito es la marginación, la pobreza, la falta de políticas de inclusión, es muy díficil sostener lo contrario. No cabe dudas que esto favorece el delito en cualquier parte del mundo. Ahora bien, no parece una política muy sensata apelar sólo a la educación, a las políticas inclusivas, a generar acciones para reducir la marginación. Esto hay que hacerlo sin dudas pero mientras tanto el problema está. Podemos discutir los niveles de delito...lo que no podemos discutir es que existe delito y por lo tanto delincuentes. Limitar la acción a las políticas inclusivas (sin considerar si alcanzan o deberían ser incrementadas, ese es otro tema) es atender que no aumente el flujo de futuros delincuentes pero ignorar el stock de los que hoy alimentan el delito no es un tema a tratar o no según la ideología de cada uno. Ignorarlo es tan estúpido como apelar a soluciones mágicas.
Se habla del fracaso de las políticas de mano dura y no puedo menos que concordar...han fracasado ya que el delito no ha disminuido. Desde lo ideológico tampoco comparto la pena de muerte, ni las barbaridades tipo "meter bala al delincuente" así como todo tipo de excesos que no son aceptables en ningún Estado de Derecho. Ahora bien, no construir cárceles apropiadas es una política progresista? Qué quiere decir más educación y menos cárceles? Acaso los que hoy están detenidos deben estar hacinados? Se puede aplicar todo un set de políticas inclusivas, que busquen eliminar la marginación, etc. pero al mismo tiempo tener una política carcelaria como la gente y con los controles y garantías correspondientes.
Y la justicia? Bien, gracias. Es obvio que como dijo nuestra Presidenta, la justicia lenta no es justicia. Pero para que no sea tan lenta hay que hacer algo. Cuando oigo que "el expediente tiene 5000 folios", "la causa tiene 40 cuerpos", etc. pienso tanto en una maquinaria burocrática que resulta imposible de administrar como que nos toman el pelo. Hacer cumplir las leyes implica que exista el enforcement necesario para obligar a aquellos que las infringieron a pagar las consecuencias. Y en esto último estamos más que flojos. Casi nadie llega a ser condenado debido a la lentitud de la justicia, lo que es injusto para el acusado (inocente hasta que se pruebe lo contrario) y para la víctima. Para resolver esto me parece que como mínimo hay que dotar a la justicia de más recursos. Esto es, más tribunales, más jueces (probos), más fiscales, más de todo. Pero además hay que revisar el funcionamiento del sistema judicial que descansa sólo en el papel. Hay que dotar de mayor agilidad a las fiscalías, democratizar su funcionamiento eligiendo a estos funcionarios en elecciones libres y promover una mayor cantidad de juicios orales. La situación actual no se sostiene y la justicia funcionará cada vez peor porque la población crece a un ritmo mayor que la capacidad de administración de los juzgados. Así las cosas nuestra justicia ha colapsado por completo y con ello nunca podremos sentirnos más seguros.
Lógicamente, al demorarse la justicia en las condenas se aplican leyes como el 2x1. Todo el mundo es inocente hasta demostrar lo contrario y por tanto tiene su lógica. Usted estaría de acuerdo en esperar años una condena sin haber ido a juicio y siendo inocente? Creo que no.
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jueves, 23 de septiembre de 2010
Lo externo y lo interno
Se trata de un artículo escrito por el Profesor Eugenio Carutti en agosto del año pasado. El artículo puede seguirse perfectamente aún cuando no se esté familiarizado con el lenguaje propio de la astrología. Es para pensarlo y leerlo más de una vez.

La principal creencia colectiva sobre la que se apoya el ego es que aquello que nos sucede es completamente casual. Estamos convencidos que los eventos de nuestra existencia son azarosos y que las personas que aparecen en nuestras vidas –ya sea que nos atraigan o que nos causen rechazo- son totalmente independientes de nosotros. Nos hemos condicionado para sentir que el mundo externo no tiene relación alguna con nuestro mundo interno. Jung nos indicó la existencia de las sincronicidades, un tipo de acontecimientos en los que sentimos inequívocamente que lo que está sucediendo está íntimamente ligado a nuestro proceso psíquico. Para Jung estos episodios se producen cada vez que el Sí mismo logra perforar la frontera establecida por nuestra personalidad superficial. Entonces, de una manera fugaz y completamente ajena a nuestra voluntad, se nos revela un orden desconocido, lleno de significación.
Desde el punto de vista de la astrología lo que Jung llama sincronicidad está ocurriendo todo el tiempo, nos demos cuenta de ello o no. En el lenguaje astrológico no hay manera de distinguir entre lo "externo" y lo "interno"; lo que sucede "afuera" nuestro –en el mundo- y lo sucede "adentro" de nosotros –en la psiquis- Son dos lados de una misma realidad y si uno se mueve el otro también lo hará. Por eso es ilusorio creer que lo que nos está pasando –nos guste o no- no debiera suceder. No somos un sujeto psíquico en un mundo azaroso de objetos que nos rodean; somos una estructura particular dentro de un campo multidimensional de vibraciones. Por eso atraemos (o somos atraídos hacia) situaciones congruentes con esa estructura. Estas situaciones tienen un contenido que debemos asimilar, que de alguna manera nos corresponde vivir; solo su absorción nos completa y nos puede llevar a un nuevo estado de equilibrio. El problema es que solemos resistir al movimiento de la vida y muchas veces escapamos de aquello que debemos experimentar. Así, nuestras experiencias permanecen incompletas y la misma situación deberá repetirse una y otra vez.
La conciencia realiza un gran salto cuando es capaz de reconocer un patrón recurrente en la propia vida. Detrás de rostros y eventos aparentemente diferentes comenzamos a entrever un dibujo; una trama que permanecía oculta a nuestros ojos. Eventualmente los hechos aparentemente fortuitos de nuestra existencia –dolorosos o afortunados- se unen como en una línea de puntos y reconocemos su verdadera significación. Para la astrología cada uno de nosotros es un diseño viviente, de un enorme potencial creativo. Pero para que este florezca es preciso que no resistamos a los acontecimientos, que aprendamos de cada uno de nuestros vínculos. Que nos reconozcamos en el espejo del destino. Esto no es lo que nos han enseñado. Creemos que nuestra voluntad debe imponerse; que los demás son culpables de nuestras limitaciones; proyectamos sobre el mundo los contenidos desconocidos de nuestra psique y nos enredamos en ellos, sufriendo y causando sufrimiento a los demás.
Tarde o temprano cada individuo debe reconocer hasta que punto su vida es mecánica. Esto va en contra de todas nuestras ideas acerca de la libertad. Pero el hecho es que lo somos. Nuestras acciones generalmente son solo reacciones; la mayor parte de nuestros sueños, deseos y temores no son otra cosa que la continuidad de miedos y deseos colectivos. No queremos aceptar esto. Lo rechazamos mediante todo tipo de argumentos, tanto racionales como místicos. La larga cadena de acciones y reacciones que se expresa a través de cada uno de nosotros es lo que algunas tradiciones llaman Karma. El psicoanálisis ha estudiado las repeticiones que provienen de nuestros padres. Jung nos ha mostrado el inmenso peso de lo colectivo sobre nosotros. Quizás esta cadena sea aún más compleja y provenga de las profundidades mismas de la materia. Pero saber cuales son las causas no es lo importante; sino darnos cuenta cada vez que reaccionamos mecánicamente a los eventos de nuestra vida. Si algo nos sucede es porque teníamos que pasar por allí. De nada vale escapar o pensar que podría no haber sucedido. Sucedió y en ese acontecimiento reside un secreto que debe ser comprendido.
Solemos creer que somos libres cada vez que podemos elegir entre opciones. Pero en realidad si tenemos la sensación de elegir es porque estamos muy lejos de nuestro verdadero ser. Podemos reconocer su presencia porque cada vez que este se expresa no hay alternativas para nosotros. Cuando la personalidad superficial ha perdido contacto con el Sí-mismo, el diseño creador de nuestro ser generará alguna situación en la que no tendremos libertad para elegir; en la que nos sentiremos forzados a pasar por donde más tememos. Pero quizás esa sea la oportunidad para descubrir nuestra verdadera identidad. De enfrentar las consecuencias de la larga cadena de reacciones ciegas con las que estamos identificados; en tanto individuos, en tanto familias, estirpes o naciones. En tanto que humanos.
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domingo, 22 de agosto de 2010
La Mirada Invisible

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