miércoles 30 de junio de 2010

Digamos NO a la minería a cielo abierto


De forma más o menos esporádica podemos encontrar algún artículo o algún programa televisivo que alerta sobre el daño ambiental, social y cultural que producen las grandes compañias mineras transnacionales a través de la explotación minera a cielo abierto. Esta técnica que busca maximizar la rentabilidad genera importantisimos daños a partir de la extracción por lixiviación con cianuro. Esta afirmación no es una mera especulación de activistas más o menos trasnochados sino que está sustentada en múltiples estudios internacionales, como por ejemplo los de la National Wildlife Federation de los Estados Unidos. Las principales consecuencias de esta actividad verdaderamente devastadora son las siguientes:
  • A la vez que se extraen millones de toneladas de mineral de minas a cielo abierto y se les trata con millones de galones de solución de cianuro, las operaciones que utilizan la extracción por lixiviación con cianuro trastornan los hábitats de la vida silvestre y las cuencas hidrográficas, y pueden redundar en una multitud de riesgos para la salud y el ambiente. Estos impactos pueden manifestarse durante varias fases de la operación.
  • Los estanques de cianuro seducen a la vida silvestre. Ha sido registrada frecuentemente la muerte de animales silvestres, en especial aves, atraídos por el señuelo de los espejos de agua de esos estanques. La extensión generalizada de la mortalidad de animales silvestres en las instalaciones que utilizan dicho proceso ha provocado la preocupación de los organismos defensores de la vida silvestre en varios países.
  • Después de la lixiviación, el cúmulo de mineral ya procesado contiene todavía vestigios de la altamente tóxica solución de cianuro, así como de metales pesados concentrados que han sido precipitados del mineral. Muchas operaciones optan por tratar los desechos contaminados con cianuro enjuagando con agua fresca el cúmulo hasta que la concentración de cianuro baje a un nivel inferior al máximo permitido (este nivel varía entre los estados y países). Una vez que la concentración de cianuro baja al nivel permitido, normalmente se deja en el lugar el material ya procesado, se compacta y puede que se haga o no se haga el esfuerzo de reconstruir ecológicamente el sitio. Naturalmente como ello conlleva un costo, las empresas preocupadas por maximizar su utilidad no hacen ningún esfuerzo en ese sentido.
  • Si no se enjuaga totalmente el mineral usado y la roca de desecho, o si se le deja sin tratar, el cianuro puede seguir filtrándose al medio ambiente. Tanto el cianuro como los metales pesados liberados por él (entre ellos se encuentran arsénico, antimonio, cadmio, cromo, plomo, níquel, selenio, talio) y otras sustancias tóxicas que se encuentran en el cúmulo y los lixiviados (por ejemplo sulfuros), son una amenaza para las quebradas, ríos o lagos, para las fuentes subterráneas de agua y para los peces, la vida silvestre y a las plantas.
  • Las soluciones de cianuro utilizadas en la minería pueden filtrarse a las aguas subterráneas.
  • Los problemas a largo plazo derivados de la lixiviación de metales pesados de los cúmulos de desechos de las operaciones que utilizan la extracción por lixiviación con cianuro probablemente exceden el impacto directo del cianuro en sí.
  • El cianuro utilizado en el proceso de extracción por lixiviación puede ocasionar -- y ocasiona-- daños ambientales. Las dos clases más comunes de escapes de cianuro al medio ambiente en operaciones de extracción por lixiviación resultan de: a) Forros (geomembranas colocados debajo de los cúmulos y los estanques) que permiten filtraciones debido a un diseño inadecuado, a defectos de manufactura, a inadecuada instalación y/o a daños (agujeros) producidos durante el proceso de operación; b) Soluciones que se desbordan de los embalses de almacenamiento. Estos escapes causan daños a las plantas y a los animales que tienen contacto con concentraciones letales de la solución de cianuro, y representan una amenaza a largo plazo para las aguas subterráneas.
  • Generalmente, los embalses de almacenamiento son diseñados para resistir grandes tormentas y crecidas. Sin embargo, no siempre impiden los desbordamientos. Los metales pesados y el agua contaminada con cianuro que escapan de un embalse de almacenamiento ocasionan mayores daños cuando fluyen directamente a cursos naturales de agua. La solución que escapa puede ser suficiente para matar peces y otras formas de vida acuática, o para contaminar recursos de agua potable.

Existe evidencia que estos trastornos también impactan en las poblaciones cercanas, con efectos dañinos para la salud y generando un impacto económico adverso para las comunidades que sufren la presencia de alguna de estas mineras.

Como ciudadanos es nuestro deber alertar sobre las consecuencias de este tipo de actividad en cada una de nuestras comunidades. Existen numerosas ONGs que están generando campañas de concientización sobre este tema más allá de que existen trabas que buscan silenciar estas opiniones. Pero Internet nos da la posibilidad de saltar todas estas barreras a través de diversas herramientas de comunicación: blogs, tweeter, facebook, comentarios en las páginas de diarios y revistas on line, etc. Usémoslas!!

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