lunes 14 de junio de 2010

Extrañamos tanto a Tato...

“Cuando empecé a escribir estas cosas, los chicos y mis amigos insistían en que tenía que escribir algo así como mis memorias laborales, desde que comencé allá en 1945 hasta la fecha. Y yo decidí que tenía que escribir, no sobre cosas que pasaron hace cincuenta años, con nombres y apellidos que pocos o nadie recuerda, sino que tenía que referirme a lo que la gente conoce." Esta es la idea que guió a Mauricio Borensztein a escribir sobre pasajes de su vida a lo largo de 1994 y en pleno tratamiento médico contra el cáncer que le habían diagnósticado unos meses atrás.

Esa escritura que llevaba prolijamente en un cuaderno, le permitió mitigar las penurias físicas de la enfermedad pero tambíen sobrellevar algunas penas espirituales originadas en los problemas para reinsertarse en la televisión luego de haber ganado cuatro premios Martín Fierro con su último programa "Good Show". Esta indolencia, ingratitud u olvido para con nuestros grandes cómicos no es nueva. También la ha sufrido Pepe Biondi por mencionar sólo a uno de los grandes cómicos que siguen haciéndonos reír.

Los apuntes de Tato son la columna vertebral del libro, con material inédito que reflejan anécdotas personales y profesionales del "Actor Cómico de la Nación". Así conocemos en las propias palabras de Tato anécdotas referidas a sus comienzos, a sus afectos y también a sus temores. Sus enemistades con personajes como Romay o Neustadt o las dificultades a la hora de renovar contratos. Nos acercamos a un Tato crítico y reflexivo pero también al Tato preocupado por su familia, cariñoso y también chinchudo.

Estas memorias quedaron truncas luego de haber resistido casi dos años la enfermedad, por lo que el libro se completa con los aportes de Carlos Ulanovsky, periodista e investigador. Ulanovsky tiene el mérito de reunir un valioso material de investigación aportado tanto por la familia de Tato como de archivos periodísticos. Existe un gran número de fotos que ilustran el recorrido de Tato por la radio, el teatro de revistas, la televisión y desde luego su vida familiar.

Recuerdo desde muy chico ver la figura de ese señor con peluca, anteojos y frac hablar por la tele. Claro, a los cinco años estaba más entretenido en jugar con los Duravit, pasar por el tocadisco el extraño de pelo largo o jugar a "batman" pero que lo registré, lo registré. Luego con mi familia estuvimos ausentes varios años hasta que, de regreso en Argentina, el comienzo de mi secundario coincidió con un especial de Tato para la televisión en 1978. Pregunté si era el mismo tipo que recordaba de mi niñez y me dijeron: "sí, es el mismo pero hace un humor que no vas a entender porque no sabés nada de politíca. Todavía sos chico". En ese momento lo ví y creí entender todo. Me equivocaba. Cuando todavía lo veo en alguna repetición, me admiro de su vigencia, o tal vez de nuestra estupidez. Como sea, hay un testimonio del pasado que indica que hay algo que no terminamos de entender y por suerte no existe la máquina de cortar boludos.

En todos los ciclos de Tato, el eje eran sus monólogos pero también una galería de personajes, pasando por Federico Peralta Ramos ("Tato, hay una generación entera de gente que no me conoce, por eso ahora me dedico al rock"), el "corrupto" de Carnaghi, la Acher con su mujer embarazada durante años porque su hijo no quería nacer en un país como la Argentina, el sindicato de chorros, enfin un montón. Y también estaban los pasos de baile, en los que Tato destacaba por el swing de un tipo con mucha onda. Y sobre el final, el plato de fideos con el invitado. Recuerdan cuando Tato le dijo a Menem que le recordaba a Chancey Gardiner, aquél personaje de la película "Desde el Jardín", protagonizado por Peter Sellers? Genial.

Con su amigo Roberto Carnaghi, el "corrupto" que progresa con los años

Todos los que tienen más de 30 años saben perfectamente de qué les estoy hablando. A ellos les recomiendo este libro, entre otras cosas para no extrañar tanto a Tato como dice el título. Después de todo, no nos hemos preguntado más de una vez frente a la coyuntura actual, qué diría Tato de todo esto? Y a los que tienen menos de 30 años y no lo conocieron, también se los recomiendo. Es una forma muy entretenida de descubrir a un artista único e irrepetible que traducía la realidad de entonces (y ahora) mediante ráfagas de brillante ironía.

Ficha técnica:
Título: Tato. Memorias inéditas y biografía del actor cómico de la Nación.
Editorial: Emecé.
Páginas: 392 páginas.

TATO Y LA NEGOCIACION DE LOS CONTRATOS

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