
Pasados ya los festejos del bicentenario, muchos se escribió, mucho se discutió y mucho se interpretó según los intereses en cuestión. Las discusiones fueron de lo más variadas: sobre si hubo tres millones o un millón de personas en la 9 de julio, si CFK tenía que ir o no al Colón, si está bien gastar tanto dinero en festejos cuando hay otras carencias, si los festejos beneficiaron más al matrimonio K o a Macri, si el Tedeum en Luján o el Tedeum en Catedral, si TN no cubre el evento, que si lo cubre por qué lo hace, si en 1910 estábamos mejor porque eramos una de las primeras 6 potencias del mundo, que si en 1910 los que estaban bien eran unos pocos y ese modelo no era ejemplo de nada y muchas, muchísimas cosas que se dijeron todos estos días. Hubo análisis periodísticos, encuestas, trabajos de diferentes sociólogos...pero lo que queda claro es que muchas de estas discusiones estaban más en los periódicos o en la cabeza de los políticos que en el sentir de la gente que invadió las calles para celebrar.
Muchos análisis se han hecho sobre la comparación entre 1910 y 2010 pero son realidades muy distintas y difíciles de comparar. En 1910 había una Argentina pujante económicamente pero para pocos; una aristocracia dominante preocupada por el crecimiento de la "chusma", por los inmigrantes que traían ideas peligrosas de Europa (el anarquismo) y por conflictos sociales encauzados a través de la aplicación violenta de la ley de residencia o la simple represión. Tampoco hay que caer en el otro extremo. Después de todo la Argentina no era un caso aislado en el mundo y no eran muchos los países avanzados en materia de legislación social y derechos al trabajo. Lo que sorprende es que en pleno 2010 existan estas visiones maniqueas donde o bien el primer centenario no tuvo nada de bueno y se condene a aquél país (el nuestro) manejado por un puñado de oligarcas o por el contrario sean todas loas hacia la Argentina potencia, "el sexto país del mundo", lamentando el camino transcurrido desde entonces e ignorando las tremendas desigualdades que sufrió buena parte de nuestra población, con muy pocas excepciones en el Siglo XX y económicamente sostenidas por gobiernos militares que aplicaban políticas de exclusión que contaban con el agrado de las clases dominantes de antaño.
Las dos visiones no marcan más que desde que lugar se explica a la Argentina de hoy. Aunque personalmente tengamos posición tomada sobre las inequidades del pasado, no es menos cierto que en aquél entonces venían muchos inmigrantes al país. En parte por la ilusión de tener un futuro mejor y en parte porque Argentina, Estados Unidos o Australia brindaban un clima de optimismo y apertura que invitaba a los inmigrantes. Siempre recuerdo la anécdota que contaba "el viejo" Najdorf cuando eligió la Argentina para vivir. Polaco de nacimiento y uno de los mejores jugadores de ajedrez del mundo, había llegado a nuestro país para la Olimpíada ajedrecística celebrada en Buenos Aires en 1939, poco antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. La Guerra estalló durante su estadía en Buenos Aires y al cabo de un tiempo, viajes y contactos, tomó conocimiento de la pérdida de toda su familia en manos de los nazis. Asi que buscó un país adoptivo y de ahí su famosa reflexión "en Europa para ganarse la vida existe la expresión ganarse el pan y aquí en Argentina advertí que la expresión equivalente era ganarse el puchero...como el puchero es más rico que el pan me dije que era mejor quedarse en Argentina". Creo que ese pensamiento refleja el sentir de muchos inmigrantes de aquél entonces y de aquellos que vinieron en la época del centenario.
Más allá de las polémicas, quiero ser optimista y creo que tarde, dolorosamente, con gran costo el pueblo va aprendiendo. Nos llevó décadas aprender el valor de la Democracia y dejar atrás el horror de las dictaduras. Creo que lo mismo cabe esperar para la Educación, la Salud y la Justicia. Tanta gente alegre en el país del tango, no puede ser malo. Como dice el Flaco, el mañana siempre será mejor.
Muy buena nota, comparto plenamente lo de los políticos... lamentables en su gran mayoría. Lo de la gente, espectacular. La fiesta, increible (punto para el gobierno ahí en la organización).
ResponderSuprimirGracias Claudio. Sí, en efecto creo que el gobierno le sacó rédito político al bicentenario. Al menos en eso coinciden casi todas las encuestas. Si eso está bien o no, ya es otro problema.
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